Son aquellas operaciones que se realizan con el fin de devolver al cuero su flexibilidad y presentación, quitándoles la característica de cuero acartonado producido en el secado. Debido a la fuerza de cohesión ínter fibrilar, el cuero después del primer secado es duro y sin flexibilidad. Esta característica es menor cuanto mayor sea la cantidad de grasa utilizada en operación de engrase y comienza a notarse cuando el contenido de humedad del cuero es menor al 32%. Después del primer secado, cuando el cuero queda con bajo contenido de humedad, si se lo quiere ablandar por medios mecánicos (palizón y mollisa), se producirán roturas en sus fibras produciendo por lo tanto cueros flojos y quebradizos. Para evitarlo, se humedecen los cueros, en más o menos 34% de humedad, se deja en reposo durante un determinado tiempo para que la misma se empareje y luego si se procede a ablandarlos. En este estado las fibras no se rompen al flexibilizarse. Luego se seca (ya sea vacum, toglin, etc.) hasta dejar al cuero con un 12-14% de humedad. Obtendremos así el cuero deseado (blando, semiblando, etc.). |