Resentimiento del hijo contra el padre. Se cuenta que Alejandro Magno, al enterarse de los triunfos bélicos de su padre Filipo de Macedonia, exclamó con ira y desaliento: "Mi padre no me deja ya nada por conquistar". En este caso los psicoanalistas hablan de una "ofensa narcisista del yo". Federico el Grande sufría de este complejo y su biografía se corta en dos mitades: neurótica, mientras vivía su progenitor, y normalidad cuando ciñó la corona. |