Enfermedad inflamatoria crónica. Puede afectar a cualquier porción del tubo digestivo, desde la boca al ano. Es una enfermedad nueva, y afecta sobre todo a gente joven de ambos sexos. Es crónica, evoluciona en brotes (fase activa) de intensidad muy variable alternando con remisiones (fase inactiva). Tanto la duración del brote como la de la remisión es muy variable. De causa desconocida, aunque se sabe que hay una predisposición genética (se nace con esta predisposición), y probablemente un factor infeccioso: microbacterias o virus. Hay también un factor inmunológico que depende de los dos primeros factores. Hay otros factores desencadenantes de las crisis, entre los cuales se encuentran el stress, el cansancio, la ansiedad y diferentes situaciones afectivas, en mayor o menor grado. Los síntomas más frecuentes son dolor abdominal, diarrea y o estreñimiento, fiebre, hemorragia rectal y pérdida de peso. Como consecuencia de la inflamación puede haber mala absorción de los nutrientes, anemia y, en los niños, retraso del crecimiento. Dado que no se conocen las causas, el tratamiento no cura la enfermedad pero trata de reducir la duración y severidad de los brotes. es importante descansar durante un brote y evitar toda comida que, según nuestra experiencia, produce dolor de vientre. Varios medicamentos ayudan a controlar la enfermedad, que, además, a menudo requiere tratamiento quirúrgico. |